La pandemia seguro que ha cambiado los pensamientos que teníamos sobre cierto tipo de actividades o ejercicios concretos y que por esta situación de confinamiento, nos hemos visto en la obligación de realizar nuevos ejercicios físicos para estar o seguir activos. En mi caso os voy a contar una de las comprobaciones y modificaciones que realicé en mi entrenamiento durante el 2020.

Antes de comenzar debo poner al lector en situación, no quiero engañar a nadie; si, es un texto más de cómo empezar a correr desde cero y de mostrar las diferencias de correr en cinta y al aire libre, aviso que voy a exponer lo que creo sin ningún tipo de interés que me empuje, corro desde hace años y soy un apasionado del ejercicio físico, además tengo la suerte de dedicarme a ello de manera profesional como entrenador. Algunas de las personas (expertos) que lean el escrito dirán que en ciertos aspectos es obvio, que es un tema muy hablado, que hay muchas investigaciones que demuestran tal cosa o la contraria, etc…. Bueno, pues quiero avisar que el artículo pretende simplemente orientar a personas que realmente se estén planteado estas cuestiones y pueda ayudar a valorar y elegir sobre las mismas. 

Una vez dicho esto, comencemos…. 

Hace ya algunos años, dos usuarios del centro donde yo trabajaba discutían y uno de ellos al detectar mi presencia dijo; ¡Alberto! qué es mejor, ¿correr en cinta o correr al aire libre? En ese momento y de manera automática le contesté; correr es correr, da igual donde lo hagas lo importante es el beneficio. Pero esa pregunta dejo cierto poso en mí que me hizo leer e indagar más sobre el tema en cuestión. Cuando escribo, informo o asesoro a alguien sobre alguna cuestión deportiva, como les sucede a muchos en su campo, me gusta haberla realizado o comprobado previamente para explicarlo a mi manera y creer sobre lo que hablo. Como decía al inicio del escrito, durante el confinamiento no tuve más remedio que comenzar a utilizar la cinta de correr en vez de correr al aire libre (más que nada porque estaba prohibido), y así comenzó mi entreno. En mi preparación intercalé entrenos de cardio (principalmente correr y andar), con fuerza (entrenamientos funcionales, analíticos, pilates), velocidad (sprints) y estiramientos. Corría cada 48 horas de igual modo que antes lo hacía al aire libre, entre 30 y 40 minutos (cardio antes que fuerza debido a que el objetivo era alcanzar mayor beneficio en resistencia) y desde el primer día empecé a notar diferencias: 

  1. Percepción del esfuerzo; debo explicar que me sentía muy afortunado de poder utilizar una cinta en mi trabajo y mi cerebro se programó inmediatamente para aprovechar esa situación, es decir, no iba con la obligación ni mentalidad que requiere un experimento en primera persona al que ya puedes ir con cierta predisposición. Recuerdo que lo primero que sentí es gratitud por poder utilizar esa máquina e iba a llevar una preparación similar a la que tenía. Durante los primeros días apenas modifiqué intensidades, ni inclinaciones y me limitaba a correr según el tiempo del que disponía. Mi percepción de velocidad (ritmo de carrera) era más alta de la que yo veía reflejada en la pantalla digital, en realidad era más lento y cuando programé la velocidad a la que estaba acostumbrado a correr (entre 12 y 13 km/h) me costaba mantenerlo en el tiempo y mi sensación de fatiga era mayor. Tras los primeros días comencé a simular una carrera más real, variaba inclinaciones para simular condiciones naturales (como la conocida regla del 1% que equivale a la resistencia del viento) y alternaba de igual modo velocidades (trabajo de progresión, así como ritmos suaves, medios o de carrera). Siempre mi percepción fue la de ir más rápido de a lo que realmente estaba acostumbrado, pero el ejercicio me resultaba más pesado y se me hacía más largo, es decir, no disfrutaba tanto, se me hacía más monótono. Sin embargo, descubrí (de esto fui consciente más tarde) que el movimiento de la cinta provocaba la mejora de mi pisada y zancada, estaba más concentrado en mi técnica de carrera y este aspecto era positivo. 

  1. Percepción cognitiva; ¿Cómo era posible que me costara más el ritmo de carrera, si no había modificaciones de terreno y de clima, así como distracciones visuales?  Esto coincide con la mayoría de artículos e investigaciones que he leído posteriormente. Correr en un espacio abierto con variaciones es más desafiante que hacerlo en cinta, y lo es, porque estamos preparados y programados a asumir diferentes estímulos que nos hacen la práctica deportiva mucho más llevadera. Además, si ese estímulo se produce en zonas verdes y sobre todo en plena naturaleza, el aporte de realizar esa actividad es mucho más positivo, ya que estimula neurotransmisores como la serotonina que nos generan sentimientos de calma y bienestar en el organismo, por consecuencia nos repercute en un mejor estado de ánimo, autoestima y energía para afrontar el resto de actividades diarias. Habrá gente que le guste correr en un gimnasio mirando a los demás o a un monitor, cada uno tiene sus preferencias. Soy consciente de que no todo el mundo y menos en una ciudad, tiene muchas opciones, pero es importante conocer que el entorno nos influye y afecta de manera significativa. Debo matizar que por razones obvias correr en un entorno con exceso de contaminación atmosférica con altas concentraciones de dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufres, es desaconsejable para nuestra salud. Pero también es cierto, que estamos más adaptados al medio natural de lo que pensamos y las investigaciones relacionadas nos empujan a pasar más tiempo en el exterior (outdoor) que en el interior (indoor) por varias razones, entre las más importantes destaco; el aporte de vitamina D como factor inmunológico, su utilización como sincronizador de tus ritmos circadianos (en horas de sol) y la exposición del cuerpo a la climatología existente (frío, calor, lluvia y viento moderados).  

  1. Seguridad o riesgos de lesión en ambos entornos; asumo que este apartado es el más polémico de los tres, pero como ya he comentado trataré de explicar los riesgos obvios y mi experiencia personal durante los tres meses que apliqué este entreno. La exposición a una lesión en una cinta se produce básicamente por la repetición de movimientos sin cambios de estímulos, es decir, correr durante un espacio prolongado de tiempo en una máquina en la cual no varías la pisada (propiocepción o modificación natural del apoyo por el terreno) y el movimiento corporal, conlleva a un mayor riesgo de lesión. Por ello, es buena idea el cambiar de inclinación y velocidad de manera frecuente. En sentido contrario, al correr en diferentes terrenos la posibilidad de lesión aumenta por un desequilibrio, un mal apoyo, por contusión o clavarse piedras u otros objetos en los pies, etc…. A favor cuenta la ya comentada propiocepción en la pisada, el equilibrio o la implicación de los músculos en superficies variables como caminos de tierra y gravilla, y ello nos beneficia funcionalmente. Otro factor conflictivo a tener en cuenta es la superficie, si siempre corremos sobre asfalto o terrenos duros la repercusión del impacto en nuestras articulaciones puede acabar generando desgastes que derivarán en lesiones, dolores crónicos o limitaciones. La pisada en cinta y en otros terrenos menos duros, amortiguan estos impactos, por ello, es importante conocer la calidad de la máquina que estamos utilizando y también tener en cuenta que la cinta se mueve en dirección inversa a la de nuestro apoyo, siendo diferente que la pisada en un terreno estático. Francamente no sé cómo puede afectar todo esto sobre nuestras articulaciones y ligamentos, pero al menos si debemos plantearnos que es lo más natural, así como, saber que una adecuada técnica de carrera y apoyo de metatarso del pie, ayuda a absorber el impacto sobre las mismas. En mi caso y en otros que he conocido, el movimiento de la cinta provoca que no se activen suficientemente grupos musculares posteriores de la pierna, como los isquiotibiales y los glúteos (en mi caso menos desarrollados) y acaben derivando en molestias y lesiones lumbares o dorsales. Actualmente hay una nueva gama de cintas curvilíneas que cambian el concepto de las tradicionales, en las cuales la persona tracciona y empuja en el apoyo la cinta, simulando la carrera en suelo firme y por ello implica estos grupos musculares de los que hablaba (isquios y glúteos). No la he utilizado y no conozco su funcionalidad, aunque las personas que las han usado afirman que la experiencia de correr en este tipo de cintas se aproxima más a la realidad que en las tradicionales, pero no cambia lo expuesto en la mayoría de los temas comentados, ya que no deja de ser una máquina utilizada en interior, la cual no varía estímulos de equilibrio, pisada, cambios de dirección, aspectos climáticos y emocionales, etc…. 

Por todo lo dicho anteriormente, cuando valoro la respuesta que comenté al principio del artículo de los dos usuarios, pienso que respondí de manera adecuada, ya que correr ya sea en cinta o al aire libre, sea el terreno que sea, es un ejercicio muy positivo que genera beneficios cardio-respiratorios, mejora el sistema locomotor (sistema osteoarticular + sistema muscular), fortalece el sistema inmunológico y en consecuencia evita contraer enfermedades, ayuda a descansar, produce mejoras físicas y mentales, etc…. Correr alarga la vida, debido a que te mueves y el movimiento es salud, por lo tanto, es innegable que es una actividad positiva que genera multitud de beneficios. Hoy en día lo que les explicaría a aquellos usuarios es que hay factores que nos harán decantarnos por una opción o por la otra. Por ello, debido al ritmo de vida que tenemos, dependiendo de nuestro entorno, trabajo, familia, horarios, etc…. Es importante que escojamos la mejor opción posible y no la más sencilla, si puedo elegir, debo tener en cuenta los diferentes factores que envuelven a esta cuestión y que he intentado explicar en el texto.  

Una cosa que debes tener muy en cuenta si eres novato, es que no debes empezar a correr muchos minutos de seguido, es decir, comienza andando deprisa aumentando poco a poco el ritmo, cuando sientas que eres capaz de trotar, hazlo durante 1-2 minutos y descansa activamente andando 3-4 minutos. Hazlo durante 20-30 minutos y en cada entreno ve aumentando el tiempo de trote y disminuyendo el de andar. Así, te darás cuenta que en un espacio de tiempo de uno a dos meses, has evolucionado mucho y sin necesidad de pasarlo excesivamente mal, eso sí, como todo en la vida requiere sacrificio y constancia.

Antes de finalizar destaco estas reflexiones ¿Disfruto corriendo? Si es afirmativo ¿Dónde lo disfruto más? ¿Cómo me afecta emocional y físicamente correr de una manera o de otra? ¿Cuál son mis objetivos? ¿Tengo algún tipo de lesión que me influya en esta práctica? ¿Qué es lo más natural en base a lo que somos como especie? etc…. Posiblemente alternar ambas opciones es aconsejable, pero desde mi perspectiva si no sigues un entrenamiento específico, los beneficios de correr en espacios naturales, son mayores a los de realizarlos en una cinta. Si bien, no tienes otra opción que correr indoor, hazlo teniendo en cuenta todas estas consideraciones. 

2 respuestas

  1. Yo sigo corriendo 3 veces a la semana gracias a que contigo he cogido ese hábito además de entrenar en el gimnasio y el correr al aire libre para mí forma de ver no tiene nada que ver con la cinta,de hecho desde que cogí el hábito de correr de nuevo contigo me subo en la cinta y no aguanto me falta como el aire cosa que antes era al revés me gustaba más la cinta.A mi el correr francamente me ayuda mucho tanto física como mentalmente, soy una persona que tiene alguna dificultad de gestión de emociones y para mí la actividad física y sobre todo el correr están siendo claves para tener una buena salud mental y física..Un saludo Alberto y gracias por tus consejos.

    1. Gracias Carlos por tu comentario!

      Me encanta que perdure el hábito, haberte hecho reflexionar de lo que prefieres en tu caso y sobre todo estoy de acuerdo al 100% de que es un buen método para aportarnos un buena salud mental y física.

      Un fuerte abrazo!!!

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