Recién llegado de vacaciones y con el síndrome post vacacional en todo lo alto, me enfrento a este artículo para detallarte cómo tener una buena relación con tu alimentación y con tu actividad diaria en estos periodos. En función del trabajo, durante todo el año se disfrutan de periodos de descanso y puedo hacerte reflexionar sobre esta cuestión para un futuro no muy lejano, así que ¡vamos a ello!  
Lo más lógico y coherente, después de una larga etapa laboral, es que pienses en descansar y en comer lo que se te antoje. Puedes optar con la idea del vuelta y vuelta en la playa o piscina, quizás seas más de moverte por ciudad con un plan más cultural, te puede gustar el turismo de autocaravana o furgoneta, que te encante la idea de un todo incluido en un hotel o te van las facilidades, actividades y comodidades de un camping. Todo vale y nada es una mala opción, eso depende de tu economía, gustos y preferencias. También es muy frecuente y lógico disfrutar de una alimentación que no te supedite en exceso como el resto del año y eliges lo que tienes más a mano, bufets, chiringuitos, establecimientos de comida rápida, bares o restaurantes en zonas turísticas, etc… 
Soy consciente de que mucha gente piensa en su salud y la de los suyos, que sí tiene en cuenta consideraciones de las que voy a hablar, pero estamos inmersos en una pandemia mundial (no me refiero al coronavirus) que asciende año a año, el sobrepeso y la obesidad, lo peor es que con el estilo de vida occidental los números siguen en aumento. Hace falta buena información y una correcta educación, parece que si te cuidas en vacaciones eres ortoréxico (obsesión por controlar los alimentos que se consumen) o vigoréxico (obsesión por conseguir un cuerpo musculado) y aunque es cierto que debes saber desconectar porque el parón es recomendable e incluso beneficioso tanto física como mentalmente, he de decirte que puedes descansar, darte algún que otro capricho y seguir teniendo hábitos saludables, sin dejarte llevar por la idea, a menudo ficticia, de recuperar todo lo perdido durante dicho periodo. Lo importante es lo que sientas, mi consejo es que no te dejes llevar.
Lo idóneo es conocer lo que es adecuado y lo que no. Si decides que vas a limitarte a disfrutar del verano y no mover ni las pestañas, en función del caso y de los días en los que permanezcas “cerrado por vacaciones”, puedes enfrentarte a una situación difícil a la vuelta. Si estás entre los afortunados que pueden permitirse más de dos o tres semanas de vacaciones seguidas, es habitual haber ganado unos cuantos kilos, haber perdido la constancia, la motivación por entrenar y en consecuencia la adherencia al plan, generando un apalancamiento que puede desencadenar en un abandono de tu actividad física. Si te encuentras entre la mayoría de los mortales, que disfrutan como mucho de 15 días de vacaciones continuadas, aunque te puedes enfrentar a la situación de haber adquirido unos kilos de más, quizás esta desconexión es buena para regresar con más fuerza y reengancharte a tu rutina con más motivación. 
Se puede elegir “no cerrar por vacaciones” porque hay personas que tienen como estilo de vida la práctica deportiva, así como, el cuidado de su alimentación, y aprovechan esta época para realizar deportes distintos de los que hacen durante el invierno o siguen con su ejercicio a diario sin más motivación que el disfrute personal, manteniendo un equilibrio con su dieta habitual. Están los que continúan entrenando y respetan unas pautas alimenticias porque quieren alcanzar ciertos objetivos específicos (descansando en otra época del año). Están los que lo hacen porque piensan que por un día o dos que no entrenan, va a perder todo lo ganado, sin tener en cuenta que lo que se adquiere con constancia y sacrificio en el tiempo, no se esfuma con rapidez. En este último caso, si no se corrige esa perspectiva puede derivar en una grave obsesión que hay que saber identificar y poner en manos del profesional oportuno, pero si el fin es la salud y la diversión, no debe haber mayor problema. Ten claro que el objetivo es desconectar y disfrutar de aquello con lo que te diviertes. 
Hay un término medio que es el que más aconsejo, me refiero a no desconectar del todo realizando una rutina variada y completa, cuando el cuerpo te lo pida, no hay exigencia. Es decir, cuando el plan vacacional lo permita, alterna el entreno de diferentes capacidades físicas básicas (resistencia, fuerza y elasticidad), aunque si has decidido que lo tuyo es nadar, pues hazlo cuando puedas o te apetezca, eso es mejor que nada. Por otro lado, equilibra lo que comes, voy a poner el ejemplo bastante común en vacaciones de realizar una ingesta fuerte para desayunar, si tras ello, vas a hacer un vuelta y vuelta (en la playa o piscina), ¿qué gasto calórico requerirás durante esa jornada? Generalmente implicará un gasto pequeño, compensa con el resto de comidas, frutas, ensaladas frescas (también de legumbres), gazpacho / salmorejo o latas en conserva entre otras, pueden ayudarte de manera sencilla durante estas jornadas e intenta además darte un paseo, jugar a las palas o con tus hijos, etc… Pongamos el ejemplo contrario de tener una jornada en la que vas a intentar completar una ruta de senderismo de 20km, pues en este caso, que hagas una ingesta grande previa a la caminata, no va a afectar tanto porque seguramente lo vayas a quemar. Aun así, debes conocer que, si has desayunado bollería, no por haber hecho ejercicio, después puedes permitirte lo que quieras y tienes manga ancha, deberías evitar los ultra procesados y elegir otras opciones, porque te estás perjudicando.  
También me gustaría que pensarás en otras estrategias, conocer los diferentes macronutrientes de los alimentos y saber respetar ciertas bases saludables te ayudarán. Los hidratos corresponden con el 50% – 55% de los que comes al día, las grasas sobre el 25%-30% y las proteínas alrededor del 20%. Evita comer mucho multiprocesado, carne, pescado o marisco, puedes y debes disfrutarlo, pero no en las tres comidas, y no te olvides de las raciones (te invito a leer mi artículo “la buena costumbre del comer”). Un postre, bollo, copa de helado, etc… Fácilmente puede equivaler a 500-1000 kcals, se consciente, como ya he expresado, goza, pero ten información y decide por ti mismo. Incluyo alguna estrategia más; continua con la idea de moverte, da paseos, visita lugares, esto no va reñido con descansar en vacaciones. Escucha a tu cuerpo y no comas por impulsos, ¿qué te apetece? El cuerpo te suele hablar, lo que pasa es que lo silenciamos con otros estímulos y esto desemboca en un malestar personal que a menudo no sabemos identificar. Algunos compañeros hablan de la técnica del 80-20, se refiere a comer el 70-80% de alimentos naturales y el 20-30% de procesados, este esquema puede servirte, pero debes controlar las calorías ya que como hemos visto con poco que comas se pueden disparar. 
Vivimos en un entorno obesogénico que te empuja a consumir de manera impulsiva, descontrolada e insana, para combatirlo sepárate de las etiquetas y clichés. Sí, en la playa puedes consumir fruta y agua en contra de las patatas fritas, bebidas con gas y/o azucaradas. Otra cosa que es importante conocer, es que no hay bebida alcohólica buena, ninguna, ni el vino, ni un vasito. El organismo tras una ingesta de alcohol, lucha por eliminarlo del mismo. Sé que es una droga socialmente aceptada y que se puede consumir de manera responsable, pero es necesario que sepas que bueno no es y que según estudios científicos es un factor causal de más de 200 enfermedades.  
Eres libre de elegir como aprovechar tus vacaciones, tu tiempo libre y tu ocio, lo coherente es utilizarlas para hacer aquello que te guste, para desconectar de la rutina habitual, para no agobiarse por el tiempo, para no pensar en nada y limpiar la mente, para disfrutar de estímulos distintos a los del día a día. Dale la importancia que se merece, el mensaje es muy claro, no tener un ocio saludable y enriquecedor es un factor de riesgo que te puede conducir al consumo irresponsable, pero también a la falta de autoestima, de desarrollo personal, de aislamiento social, al sedentarismo, a la enfermedad, etc…. No es una broma, disfruta de unas vacaciones saludables en todos los sentidos, pero sobre todo ten información de lo bueno y lo malo, en ti está el tener un tiempo libre de calidad que consiga sacar tu mejor versión. 

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