El objetivo de esta publicación es la de darte consejos o evaluar el entrenamiento personal o grupal que vas a realizar o realizas. Si te inicias en una disciplina de ejercicio y no sabes que es lo que debes esperar y saber sobre tu entrenamiento, quizás el artículo te interese, consiguiendo evitar que pierdas el tiempo y sepas con certeza que estás en el lugar indicado, sigue estos pasos que te marco a continuación. 

Empiezo explicando una de las cosas que más abandonos provocan en un inicio, y es que es obligatorio que conozcas que la sesión debe ser moderada y progresiva. Si la queremos completar adecuadamente y conseguir resultados, no hay que realizar un entreno demasiado exigente, se te debe educar en la práctica del ejercicio físico, de la asimilación del hábito y, sobre todo, de tu disfrute. ¿Crees que después de una paliza física, en la que ha habido más sufrimiento que motivación y diversión, te van a quedar ganas de volver al otro día? Mmm creo que no. Ahí entra la habilidad del entrenador, sabiendo combinar el esfuerzo gradual, tu educación (en cuanto a la preparación) y el alcance de los objetivos pre establecidos. Por tanto, es muy oportuno que conozcas que el entrenamiento debe ser: 

Divertido; es primordial que entendamos que te debe entretener, ya que, si no te llama la atención, no conseguirás alcanzar un hábito. Un buen entrenador tiene una energía positiva muy fuerte y conoce estrategias buscando que tus sesiones sean variadas, motivadoras, más o menos cañeras en función del estado anímico (aunque no siempre se acierte), etc… 

Educativo; es cierto que no todos los clientes se interesan por lo que entrenan, pero en general, es lógico es aprender sobre lo que trabajas, la técnica y su finalidad. Las personas no somos robots y hay que generar una progresión individual. También es aconsejable que te transmitan los beneficios inmediatos, a medio y a largo plazo, de las capacidades y del ejercicio físico en el organismo.   

De confianza; se te debe saber transmitir lo positivo y negativo, acepta la crítica constructiva y motívate con los objetivos alcanzados. Si el profe no solo piensa en cobrar, te motiva, te enseña hábitos saludables, pero además te hace analizar tus aspectos negativos, hay mayor probabilidad de que alcances tus resultados, creando afiliación y confianza en su método y su programa. 

Exclusivo; hay una gran variedad de disciplinas, pero en las individuales o de grupos reducidos, ante todo, debes tener la certeza de que tu entrenador sabe lo que hace, mostrando una clara implicación en su proceso desde el principio y hasta el final de la relación. Si sientes que tu referencia pasa de ti, reflexiona, y valora que él sabe que pagas exclusividad. 

Individual; comprende que no todos los ejercicios y las técnicas son iguales en cada persona. Cada individuo es distinto y la evolución en los distintos casos, será más rápida o simplemente diferente. Somos muy dados a comparar en vez de a ensalzar los logros individuales, mi consejo es que ni tú, ni el profe, caigáis en ello. 

Medible; el entrenador debe tener datos para analizar, evaluar y valorar la dirección de tu planificación. Es bastante frecuente modificar el rumbo y cambiar los objetivos o parámetros de manera eventual, primando la adaptación, la progresión y la consecución de las metas. Hay que relativizar datos subjetivos, participa en tu proceso y conoce tu evolución mediante datos medibles, como, por ejemplo; evolución de marcas, fotos, medida de pliegues, etc… 

Progresivo; en base a los datos que consigues en el tiempo, vas a ser consciente del avance que realizas. Debes ser realista y fiarte de los consejos del entrenador, la impaciencia puede ser tu gran enemiga. 

Debido a las locuras que observo y lamentablemente ocurren por parte de supuestos profesionales, es necesario que conozcas la correcta distribución del entrenamiento, sus tres fases: 

Fase inicial o de calentamiento; incidirte en la importancia de un buen calentamiento al iniciar la sesión. Se suele dividir en calentamiento articular y/o muscular. Se debe dedicar al menos entre 5 y 10 minutos. Es posible que en función del ejercicio se ande, corra o realicen algunos ejercicios destinados a preparar tu cuerpo para conseguir un óptimo rendimiento durante la parte principal. 

Fase principal o central; en base a los objetivos específicos establecidos se configura la parte central de la sesión. Es bastante frecuente que se realicen modificaciones, pero debes ser consciente de que el entrenamiento está programado y aunque en un momento dado se tenga que improvisar, el entreno tiene un guion que generalmente se cumple. Cada sesión va a ser evolutiva, por lo tanto, de manera gradual, vas a adquirir los conocimientos y capacidades que te permitan dedicar más tiempo a los objetivos específicos establecidos y trabajados en esta fase. 

Fase final o de vuelta a la calma; es recomendable que en este momento reduzcas tus pulsaciones y, en consecuencia, la intensidad de tu entreno de manera gradual. Dependiendo del ejercicio y del método, realizarás estiramientos o ejercicios más tranquilos, en el caso de no estirar en esta fase, es aconsejable estirar los grupos musculares trabajados durante toda la sesión pasado un rato o antes de acostarse (con los músculos ya relajados). 

Espero que el propósito de estas líneas se haya cumplido, el ejercicio es salud y debes exigir calidad en tu entrenamiento. Como en todo, hay grandes profesionales en este mundo y debes conocer que es lo que demandar para alcanzar tu récord personal. Un abrazo a tod@s 😉 

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